¿Y ahora qué?

Es eso lo que a todas horas me pregunto cuando veo a mi hijo, nuestros hijos, que han llegado o están a punto de llegar a la mayoría de edad y hemos de decidir respecto a su educación/formación:

1. Quedarse en casa, obligándonos a los familiares a dejar nuestros trabajos para atender a nuestros hijos (aunque no sea la mejor educación para ellos ya que no hemos estudiado para ello)

2. Solicitar plaza en Colegios especializados, aunque en la mayoría de las ocasiones no sea el contexto ideal para ellos (se crean guetos)

3. Pelearnos para que nos admitan en un Centro “normalizado” donde nuestros hijos nunca seguirán el mismo ritmo que sus compañeros.

¿ Por qué cuando cumples 18 años, tienes discapacidad y quieres seguir formándote no hay un recurso educativo intermedio? O te metes en el gueto o te vas para casa.

Siempre pensé, quizá llevada por la esperanza, la ilusión o tal vez, por qué no decirlo, la negligencia inducida, que nunca llegaría este momento. Puede ser que el pertenecer a una sociedad que se supone moderna, integradora y desarrollada, me hiciera pensar que al llegar a este punto (que mi hijo cumpliera 18 años) las barreras de cuando ellos nacieron habrían desaparecido.

En nuestros paseos por la calle cuando eran pequeños, se preguntaban incesantemente si ellos llegarían a trabajar como el dependiente, el conductor de autobús, el bombero o el médico al que tan a menudo teníamos que visitar. Yo simplemente le miraba y le decía “al menos puedes intentarlo, tendrás alguna oportunidad”.

Ahora le he mentido, llevada por lo que otros me hicieron pensar que se podría conseguir, por las expectativas y promesas que nadie se ha encargado de materializar. Ahora, nuestros hijos, ya no tiene ningún lugar al que acudir para seguir la formación que con tanto esfuerzo personal y familiar hemos conseguido, a menos durante los primeros años de su vida.

¿Ahora ya no hay más futuro para él?, ¿todo el trabajo que ha hecho es para llegar a este final inconcreto y abrupto?

No estoy dispuesta, no estamos dispuestos, no debemos permitir que el talento, el esfuerzo y las especiales capacidades que poseen se pierdan por la dejadez de quién debería velar porque se cumplieran los derechos de formación, y no se quedaran en sueños. ¿Es todo Política? ¿qué está pasando? El derecho a la educación no debería estar sólo en manos de quién sólo dice, cada cuatro años, lo que queremos oír, y luego se olvida de lo dicho porque es más barato.

Ahora os pedimos que nos ayudéis, que nos apoyéis, que denunciéis que quieren abandonar a una parte de la sociedad especialmente vulnerable, y que ha luchado por ser parte de esta sociedad “normalizada”. Os pedimos que pidáis responsabilidades a quienes las tienen y que todos consigamos que las siguientes generaciones de padres e hijos no tengan que preguntarse… ¿y ahora qué?

Desde ASEMPA varias familias con niños en edad que rondan los 18 años esperamos tener una respuesta ante el tema de la falta de recursos educativos en el Principado de Asturias.

AHORA, es cuando necesitamos SOLUCIONES.

Artículo de opinión por Mª José, Begoña y Marcela.
Revista de ASEM nº 65 (marzo 2011)