En el Día Internacional de la Mujer, desde Federación ASEM queremos visibilizar el papel de la mujer con discapacidad, sus necesidades y reivindicaciones

En el Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo, desde la Federación Española de Enfermedades Neuromusculares (Federación ASEM) queremos poner foco en las necesidades y reivindicaciones de las mujeres y niñas con discapacidad, pues son realidades que a día de hoy sigue estando invisibilizadas en nuestra sociedad, y exigir medidas efectivas en las políticas sociales para paliar las desigualdades de género y mejorar la inclusión social.

Por ello, como entidad que representa al colectivo de personas con enfermedades neuromusculares en nuestro país, y a las mujeres y niñas que conviven con estas patologías discapacitantes, nos unimos a las reivindicaciones de Fundación CERMI Mujeres, y exigimos:

  • Que se pongan en marcha todas las medidas contenidas en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, garantizando su adecuada dotación presupuestaria a fin de asegurar una política pública de detección, asistencia, ayuda y protección plenamente accesible e inclusiva que tenga en cuenta a las mujeres con discapacidad víctimas de la violencia de género y a sus hijos e hijas. En este punto reivindicamos de manera especial la figura de la asistencia personal y la puesta a disposición de servicios de logopedia, ya que, en caso contrario las mujeres con discapacidad y grandes necesidades de apoyo no tendrán oportunidades reales para la acceder a la justicia ni para romper el círculo vicioso de la exclusión.

  • Que se garantice la equidad en el acceso a los servicios de salud, incluidos los servicios de salud sexual y reproductiva, a las mujeres y niñas con discapacidad, sin olvidar a las supervivientes de violencia de todo tipo, incluidas a las mujeres con discapacidad que han sido esterilizadas contra su voluntad.

  • Que se arbitren medidas de reparación integral dirigidas a las mujeres con discapacidad esterilizadas forzadamente en el pasado y en el presente para resarcir el daño ocasionado por estas prácticas contrarias a los derechos humanos.

  • Que se diseñen y apliquen políticas públicas de empleo que tengan presente la igualdad de las mujeres por razón de género y discapacidad en un enfoque de doble vía. Todas las políticas y programas de fomento del empleo y la formación profesional deben tomar en consideración la situación específica de las mujeres con discapacidad, y especialmente de aquellas que presentas grandes necesidades de apoyo, así como su discriminación múltiple como consecuencia de la interseccionalidad de otros factores, como la edad, la orientación sexual, la ruralidad, la inmigración, las minorías étnicas, el ser víctima de violencia de género, estar en riesgo de pobreza…

  • Que en las nuevas políticas sobre cuidados se destaque la dimensión de empoderamiento que estas políticas implican, dando visibilidad y contabilizando todas las contribuciones no monetizadas que nosotras, las mujeres con discapacidad llevamos a cabo en el ámbito de la reproducción de la vida y que son esenciales para que el sistema económico, tal cual está concebido en la actualidad, siga funcionando.

  • Que, al hilo de lo anterior, se amplíen los permisos retribuidos por cuidado de hijas e hijos, sobre todo tras el nacimiento, y se concedan por cuidado de personas en situación de dependencia. Asimismo, reclamamos ayudas económicas directas por cuidados (prestación universal por menor a cargo) y que se articulen fórmulas que permitan la conciliación, contando también con las tareas de autocuidado de la salud, por razón de discapacidad. Solo así, se realiza una verdadera apuesta por eliminar el empobrecimiento y la exclusión de las mujeres con discapacidad, especialmente si son o desean ser madres.

  • Que se pongan en marcha políticas eficaces de promoción de la autonomía personal y de atención a las personas en situación de dependencia que hagan especial incidencia en la desinstitucionalización de mujeres y hombres con discapacidad, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia impulsando así una política de cuidados concebida desde un enfoque de derechos humanos, anticapacitista y verdaderamente feminista.

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